INFOLEX Denominaciones de origen: la importancia de su protección

PUBLICACION - BOGOTÁ -> 2019-03-07

Les contamos cuatro puntos claves para que conozca qué son las denominaciones de origen, sus beneficios y el proceso a seguir para que su marca y producto consoliden una ventaja competitiva en el mercado.




Las denominaciones de origen como signos distintivos que se utilizan para identificar productos originarios de un país, una región, un lugar, o una zona geográfica determinada, revisten una importancia particular, pues indican la calidad y las características especiales de algunos productos cuando ellas derivan de ese medio geográfico, incluidos los factores naturales y humanos.

Así, el consumidor prefiere estos productos por encima de otros, que si bien pueden resultar similares no gozan de la misma reputación. Por su parte, para quienes están autorizados a usar la denominación de origen, resulta de gran utilidad pues permiten marcar un nexo sólido entre su producto con calidades especiales, y el lugar que lo dota de reconocimiento, lo cual en términos económicos representa una gran ventaja ya que el consumidor está dispuesto a pagar más por ellos. Igualmente, vale la pena mencionar que el uso de la denominación de origen no excluye el uso de la marca que individualmente identifica el producto; por el contrario, la fortalece pues podría decirse que la denominación de origen se traduce en un incentivo para el consumo del producto. De otro lado, las denominaciones de origen cumplen con una función económico social contribuyendo al desarrollo del comercio, las tradiciones y las prácticas cultures de la correspondiente zona geográfica.

Teniendo en cuenta su importancia, la declaratoria de protección de una denominación de origen en Colombia, corresponde a la autoridad en esta materia, la Superintendencia de Industria y Comercio, y podrá ser solicitada por quienes demuestren legítimo interés, esto es, las personas naturales o jurídicas que directamente se dediquen a la extracción, producción o elaboración del producto; las asociaciones de productores, elaboradores, transformadores o extractores o la combinación de cualquiera de ellos que tengan su domicilio en el correspondiente lugar; y las autoridades estatales, departamentales o municipales en relación con denominaciones de origen de sus respectivas circunscripciones, cumpliendo con los requisitos establecidos para el efecto.

Ahora bien, para poder usar una denominación de origen protegida, se deberá obtener la correspondiente autorización, por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio o la entidad pública o privada que para el efecto esta haya delegado, sin perder de vista que se deberán cumplir con las condiciones establecidas en la ley y en el reglamento de uso de la correspondiente denominación de origen. Como ejemplos de denominaciones origen en nuestro país, podemos mencionar las siguientes: Café de Colombia, Queso Paipa, Bizcocho de Achira del Huila, Chiva de Pitalito, Sombrero Aguadeño, entre otras.

En el ámbito internacional, las denominaciones de origen que hayan sido protegidas por otros países podrán ser reconocidas en la medida que se cumplan con las condiciones para ello, según la jurisdicción en la cual se busca el mencionado reconocimiento; tal es el caso de la reciente decisión de India, mediante la cual se reconoció la denominación de origen del producto Pisco como peruana. Al respecto, cabe mencionar que este logro se alcanzó después de una ardua disputa jurídica entre Chile y Perú.

Podría decirse, entonces, que las denominaciones de origen gozan de una especial importancia en el ámbito nacional e internacional, pues sin una adecuada protección se vería afectada no solo la reputación y reconocimiento de los productos que distinguen, sino también el desarrollo económico y social de una zona geográfica determinada. Por su parte, el perjuicio para los consumidores estaría dado por la imposibilidad de adquirir confiadamente los productos que efectivamente se corresponden con las calidades especiales esperadas, exponiéndolos a confusión y en otros casos, a engaño.


Por Diana Bastidas, abogada del Departamento Internacional.