La IBA: la voz global de la profesión legal

PUBLICACIÓN - BOGOTÁ -> 2018-10-29

Asistir a un congreso de la International Bar Association (IBA) es una experiencia que todos los abogados deberíamos poder tener al menos una vez en la vida.




En estos encuentros, que reúnen a cerca de 7.000 abogados provenientes de todos los confines, se desarrollan conferencias y sesiones de trabajo práctico, que resultan del esfuerzo de las diversas secciones y comisiones en las que los miembros de la IBA se organizan. Todas las áreas del Derecho están representadas y todos los temas de coyuntura son abordados. Ahí el Derecho se eleva por encima de sus fronteras y se convierte en un fenómeno mundial.

En el día a día, los abogados nos concebimos como profesionales con gran arraigo local. Pero las épocas en las que los abogados quedábamos prisioneros dentro de las fronteras de la ley local son, en buena medida, cosa del pasado, al punto de celebrar que jóvenes profesionales del Derecho practiquen las profesiones en bufetes de países distintos de aquellos en los que accedieron a su título.

Nada de lo anterior debe sorprendernos. Hoy existe una afectación simultánea sobre las distintas jurisdicciones, debida al hecho de que las relaciones públicas y privadas están interconectadas globalmente. Así que, más que un deseo de profundizar el diálogo entre los distintos sistemas jurídicos, este se ha hecho necesario para la práctica legal.

La IBA, como su lema lo indica, es la voz global de la profesión legal, implicando con ello que son muchos los aspectos que nos hermanan en el ejercicio de la profesión, entre ellos, fundamentalmente, nuestra misión de luchar por la primacía y guarda del Estado de derecho, así como también por el respeto a los derechos humanos, a la diversidad y la inclusión en la profesión, la lucha contra el cambio climático y las crisis financieras. Resulta ser un contraste fascinante observar cómo las comisiones encargadas de estos tópicos conviven con aquellas que se dedican a los temas más depurados del derecho de los negocios, el procesal, el de industrias de entretenimiento, el inmobiliario, el de servicios financieros, el fiscal o el de energía, medioambiente, recursos naturales e infraestructura, para solo citar algunas de las muchas divisiones; o los grupo de trabajo sobre ciberseguridad y sobre el futuro de los servicios legales, desde el que se busca contribuir con la ayuda que la profesión necesita para surtir con éxito al actual periodo de transición y de cambios profundos que experimenta.

La IBA, asociación creada en 1947 y con sede en Londres, es una gran analista de la forma en que se ejerce la profesión en todas latitudes. Como resultado de este ejercicio, provee a la comunidad de juristas de guías prácticas que propenden por elevar los estándares del ejercicio, así como de principios. Del primer tipo encontramos infinidad de reglas que van desde las guías anticorrupción para asociaciones de abogados, las recomendaciones sobre manejo de conflictos de interés en materia arbitral o las listas de chequeo para compraventas internacionales.

Por su gran importancia, resulta imprescindible mencionar los principios sobre independencia judicial, como también los de independencia de la profesión legal o los principios internacionales de conducta de la profesión jurídica, estos últimos adoptados en la Conferencia de Varsovia del 2011. Dentro de este código deontológico, encontramos los principios de independencia, honestidad, integridad y justicia, conflictos de interés, confidencialidad o secreto profesional, intereses de los clientes, compromiso del abogado, libertad del cliente, protección a la propiedad de los clientes y terceros, competencia y honorarios.

Con estas contribuciones y al ofrecer un foro en el que las culturas y sistemas jurídicos se encuentran, la IBA dignifica el ejercicio de nuestra profesión y nos reconcilia con ella.

Por Adriana Zapata, Socia y Directora
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