5 Aspectos relevantes sobre la firma electrónica

PUBLICACION - MEDELLÍN -> 2020-05-21

La firma electrónica sin duda se ha vuelto la solución más ágil para continuar la dinámica económica de las empresas durante el aislamiento obligatorio.




La ley 527 de 1999 como pilar normativo del comercio electrónico en Colombia, introdujo la firma digital, equiparándola a la firma manuscrita, otorgándole la misma validez y efecto legal. En tal sentido, la firma electrónica se convierte en un instrumento fundamental para las empresas con ocasión al entorno social que hoy enfrentamos, y por ello resulta indispensable buscar herramientas tecnológicas y aplicaciones móviles para firmar, e incluso hacer seguimiento y control de los documentos en el tiempo, que, de contera, se ajuste a la versatilidad del mercado actual y permita acceder desde cualquier dispositivo: celular, Tablet, computador, etc.

Al respecto, el Decreto 2364 de 2012, reglamentó la firma electrónica y ratificó la confiabilidad que ella representa, siempre que cumpla con los siguientes requisitos:

  1. Que los datos de creación de la firma corresponden exclusivamente al firmante, es decir, que se garantice la autenticidad.
  2. Que sea posible detectar cualquier modificación o alteración al documento, es decir, que garantice la integridad y fiabilidad de la firma, lo que implica además la importancia de la conservación segura del documento.

Tanto la ley 527 de 1999 como el Decreto 2364 de 2012 le dieron prevalencia a la autonomía de la voluntad de las partes, brindándoles a éstas la posibilidad de acordar la forma de comunicarse, realizar las transacciones electrónicas, creación de documentos electrónicos, y demás actividades de intercambio electrónico de datos, entre ellas, la forma de firmar los documentos digitales.

Así lo anterior, cualquier acuerdo celebrado en documentos digitales tiene plena validez legal. Es decir, las partes pueden utilizar cualquier mecanismo digital para enviar y recibir ofertas, propuestas, aceptación a las ofertas y, celebrar contratos, ya que cualquier acuerdo celebrado entre las partes, usando mecanismos digitales, tendrá pleno valor legal en virtud de lo dispuesto en ley 527 de 1999 y el Decreto 2364 de 2012. Ello significa que, salvo que la ley exija una formalidad especial, en Colombia tiene plena validez celebrar contratos a través de correos electrónicos, aplicaciones, páginas web, etc.; medios que incluso no requieren de la imposición de una firma. No obstante, en los casos que la ley requiera firma, ésta también podrá ser realizada por medios digitales.

Al respecto, debemos tener en cuenta que en Colombia una firma electrónica es:

"Métodos tales como, códigos, contraseñas, datos biométricos, o claves criptográficas privadas, que permite identificar a una persona, en relación con un mensaje de datos, siempre y cuando el mismo sea confiable y apropiado respecto de los fines para los que se utiliza la firma, atendidas todas las circunstancias del caso, así como cualquier acuerdo pertinente”.

Es decir, se puede usar como firma un PIN o clave, firmas manuscritas en pantallas o datos biométricos (huellas digitales, lector de iris o voz), entre otras, siempre y cuando sea confiable y apropiado para los fines que se utiliza.

En este punto es importante precisar que la firma electrónica se diferencia de la firma digital, ya que esta última tiene un mecanismo más especializado que requiere una certificación a través de una entidad de certificación digital acreditada por el Organismo Nacional de Acreditación, la cual se ajusta a más operaciones de mayor riesgo, como las bancarias, por ejemplo.

Resulta entonces de gran relevancia buscar e invertir en alternativas tecnológicas que brinden medidas de seguridad óptimas, acordes con el tipo de negociación que se está celebrando y que permitan, además, no solo probar la existencia del contrato sino exigir su cumplimiento en el tiempo.

Por Juliana Múnera, Abogada Asociada de la oficina de Medellín


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